

Cada vez es más difícil llegar a un acuerdo, pero quieres salvar tu relación, muchas parejas han estado en esta situación. Algunas personas prefieren presionar y manipular para salirse con la suya, y otras descubren formas más efectivas de resolver el problema.
Lo primero que deben hacer es hablar entre ustedes abierta y honestamente. Observa cuidadosamente tus propias reacciones durante la conversación. ¿Quizás te sientes constantemente molesta o quieres alzar la voz incluso antes de que comience la conversación? Tales emociones dificultan no solo expresar tus pensamientos, sino también escuchar y comprender a tu pareja. Como resultado, no puedes comprender lo que el otro dice y resolver tus problemas. Además, agrega más emociones negativas al problema, lo que lo hace aún más difícil de superar.
Si reconoces tu relación en esta descripción, trata de rastrear tus emociones y reacciones cuando te comunicas con tu ser querido. Aprende a manejarlas y encuentra formas de aliviar la tensión antes de que tengas ganas de estallar. Para lograrlo, utiliza algunas prácticas útiles para la autorregulación física y emocional:
– ejercicios de respiración;
– deportes y ejercicio físico;
– expresar tus sentimientos por escrito;
– meditaciones;
– terapia.
También puedes usar “mensajes propios” para ayudarte a construir un diálogo significativo: en lugar de las quejas habituales, intenta articular tus sentimientos (por ejemplo: “Me siento herida…”, “Estoy enojada…”, “Me molesta cuando tú…”) y formula claramente tus peticiones (por ejemplo: “Me gustaría que…”, “Sería más fácil para mí…”, “Te agradecería que. …”).
Además de eso, hay dos formas excelentes de llegar a un acuerdo cuando sus puntos de vista chocan: comprometerse y encontrar la mejor solución.
Compromiso
Un ejemplo típico: tú y tu pareja quieren elegir una película para la noche. Tú prefieres la comedia y él prefiere el drama. ¿Qué deberían hacer?
Utilicen el siguiente algoritmo:
1. Escucha a tu pareja con respeto. Que cada uno exprese su punto de vista.
2. Sugiere hablar sobre lo que les gusta a ambos de las comedias y los dramas. Es posible que encuentres elementos comunes que sean interesantes para ambos.
3. Compromiso. Trata de elegir una película que combine elementos de comedia y drama. Por ejemplo, una comedia romántica o una comedia dramática.
4. Toma la iniciativa en tus propias manos. Sugiere que uno de ustedes elija una película esta vez y el otro la próxima vez.
Encontrando la mejor solución
La situación: tú y tu pareja parecen ser incapaces de dividir las responsabilidades del hogar. Crees que ambos deben hacer todo por igual, y él insiste en hacer solo algunas tareas específicas.
¿Qué puedes hacer?

○ Intercambiar ideas. Sugiere hacer una lista de todas las tareas domésticas juntos y clasifícalas según su importancia (por ejemplo, cargar el lavavajillas después de una comida tiene la primera prioridad, mientras que limpiar las ventanas de la cocina tiene la segunda prioridad).
○ Prueben cosas diferentes. Por ejemplo, intercambien responsabilidades por un tiempo para que cada uno de ustedes pueda tener una experiencia de primera mano de cuán difíciles e importantes son algunas tareas. Esto les ayudará a saber qué tareas son más adecuadas para uno de ustedes y cuáles para el otro (y así dejarán de devaluar tanto el esfuerzo del otro).
○ Confíen unos en otros. Después de intercambiar ideas y experiencias, hablen sobre qué responsabilidades son más adecuadas para cada uno de ustedes, teniendo en cuenta las preferencias y habilidades identificadas. Y simplemente confíen en que cada uno hará su parte. Pueden repartir tareas para que cada uno haga lo que más le gusta.
○ Hablen. Acuerden discutir sus responsabilidades regularmente para cambiarlas de vez en cuando. Esta “calibración” les permitirá comprenderse mejor, adaptarse a las circunstancias cambiantes y satisfacer las necesidades de ambos miembros de la pareja.
○ Ayúdense y apóyense mutuamente. Esto no solo es importante para manejar la vida cotidiana, sino también para la relación en general. Si uno de los miembros de la pareja está temporalmente ocupado o experimenta dificultades, el otro puede hacerse cargo de algunas de las tareas para aliviar la presión. Al mismo tiempo, es importante poder pedir ayuda, así como saber cuándo ofrecerla.
Por supuesto, cada relación de pareja (y cada pareja) es única, y no existe una receta universal para llegar a un acuerdo en el 100% de los casos. Lo principal es mirar en la misma dirección y estar abiertos al diálogo.
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