La ira es una emoción natural que una persona puede experimentar en diversas situaciones. La ira es importante y necesaria. Pero la expresión descontrolada e inadecuada de la ira conduce a una serie de consecuencias negativas. Hay tres reglas simples para vivir esta emoción de manera segura.
Regla #1: Reconoce tu enojo y date el derecho de sentirlo.
Acepta que puedes perder los estribos en el futuro, incluso durante la comunicación con los demás. Trata de entender qué causa tu ira, cómo se manifiesta en tu cuerpo y pensamientos. Tómate un tiempo para reflexionar sobre eso a fin de identificar los factores desencadenantes y tus respuestas a ellos.
Regla #2: Habla de tus sentimientos en voz alta usando “mensajes propios”.
Trata de expresar el enojo de manera que no perjudique a los demás y no perjudique tus relaciones. Cuanto antes reconozcas tus emociones negativas y las llames “por su nombre”, más fácil será superarlas. Usa “mensajes propios” para expresar tus sentimientos y necesidades: “¡Estoy enojada!”, “¡Estoy molesta!”, “Estoy furiosa”, etc.
Regla 3: Ábrete al diálogo.

Expresar enojo no debería limitarse a expresar tu emoción. Explica las razones de tu ira, describe tu reacción interna. Por ejemplo: “Cuando veo todos esos calcetines, camisas y sudaderas esparcidas por el piso, me pongo furiosa. ¡Estoy lista para abrir la ventana, poner todo en una pila y tirarlo!”.
Luego intenta articular tus deseos de una manera ecológica y educada y prepárate para escuchar a tu oponente.
Siguiendo estas reglas, podrás controlar mejor tus emociones, expresar tu ira sin correr el riesgo de dañar tus relaciones con los demás y buscar soluciones que satisfagan a todos los involucrados.
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