Prácticas corporales en terapia: qué son y cómo pueden ayudar

Prácticas corporales en terapia: qué son y cómo pueden ayudar

¿Qué son las prácticas corporales en terapia?

A medida que desarrollamos nuestras capacidades intelectuales, a menudo prestamos menos atención al cuerpo. Nos centramos en cultivar la mente y la conciencia, pero podemos descuidar nuestro bienestar físico, dejar de atender nuestras necesidades corporales o ignorar las señales que nos envía el organismo.

Sin embargo, no podemos separar por completo la mente del cuerpo: los procesos cerebrales están estrechamente relacionados con lo que ocurre en el resto del organismo. Durante el siglo XX, psicólogos y científicos comenzaron a reconocer esta conexión entre mente y cuerpo, lo que favoreció la incorporación de prácticas corporales a la psicoterapia.

Las prácticas corporales son técnicas que utilizan la postura, el movimiento, la respiración y la atención a las sensaciones físicas para influir en el estado emocional y psicológico. Su objetivo es ayudarnos a reconocer lo que sucede en nuestro interior, liberar tensión y desarrollar recursos de autorregulación.

⚬ ¿Cuándo se dieron cuenta las personas de que se puede trabajar con la mente a través del cuerpo?

En realidad, la idea de influir en la mente a través del cuerpo se remonta a la Antigüedad. Este principio ya estaba presente en sistemas como el yoga de la India y las prácticas taoístas de China. En el siglo XX, Wilhelm Reich, fundador de la psicoterapia orientada al cuerpo, introdujo este enfoque en Occidente.

Wilhelm Reich y la “coraza muscular”

Reich creía que el trauma psicológico dejaba huellas en el cuerpo y provocaba lo que él denominó “coraza muscular”. Identificó siete tipos de bloqueos corporales, es decir, zonas que retendrían emociones y traumas no procesados. Su teoría planteaba que, al liberar esos bloqueos, era posible mejorar el bienestar psicológico de una persona.

¿Cómo influye la postura en las emociones?

La investigación moderna ha respaldado algunas de las ideas relacionadas con la influencia del cuerpo sobre la mente. Por ejemplo, en 2014, un grupo de científicos alemanes estudió cómo la postura podía afectar nuestra percepción.

Se pidió a los participantes que leyeran palabras en una pantalla de ordenador. La mitad las leía en pantallas situadas a la altura de los ojos, mientras que la otra mitad tenía que encorvarse para ver pantallas colocadas en el suelo. Más tarde, cuando se les pidió que recordaran las palabras, quienes habían permanecido encorvados recordaron principalmente términos con connotaciones negativas.

Este y otros estudios indican que hábitos corporales como encorvarse o mantener el cuerpo en tensión pueden hacer que percibamos el mundo de una manera más negativa, favoreciendo determinados estados de ánimo y emociones desagradables. Por el contrario, mantener una postura más erguida puede influir positivamente en el estado de ánimo y favorecer sensaciones más agradables.

¿Qué es el EMDR y para qué se utiliza?

En la actualidad, numerosos terapeutas utilizan la Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR). Este método se desarrolló en 1987 y, en 2013, la Organización Mundial de la Salud lo recomendó oficialmente como tratamiento eficaz para el trastorno de estrés postraumático.

Nuestro cerebro cuenta con un sistema adaptativo de procesamiento de la información que nos ayuda a analizar lo que nos sucede y lo que ocurre a nuestro alrededor. Parte de este procesamiento tiene lugar durante el sueño, especialmente en la fase REM, y nos permite integrar experiencias, aprender y crecer.

Sin embargo, cuando un acontecimiento resulta extremadamente doloroso y la persona no dispone de los recursos necesarios para procesarlo, la información puede quedar “atascada”. La experiencia no se integra adecuadamente en la memoria, lo que dificulta aprender de lo ocurrido.

En esos casos, la persona puede revivir el incidente una y otra vez, experimentar preocupación y ansiedad o volver a sentir las emociones intensas asociadas al trauma cuando se encuentra ante determinados desencadenantes.

El EMDR ayuda a reprocesar esos recuerdos que no se han almacenado de forma adecuada, como si permitiera “reescribirlos” emocionalmente. Este método puede contribuir a:

  • Reducir la respuesta emocional ante desencadenantes externos.
  • Transformar percepciones negativas sobre uno mismo y sustituirlas por otras más positivas.
  • Disminuir los niveles generales de ansiedad.

⚬ ¿Cómo funcionan las prácticas corporales y cómo puedes aplicarlas?

Las prácticas corporales aprovechan la conexión entre el cuerpo, los pensamientos y las emociones. Pueden ayudarte a centrarte en un estado deseado y a conectar con él, en ocasiones en solo unos minutos. Los ejercicios de embodiment, muy populares entre quienes utilizan nuestra aplicación, funcionan de esta manera.

Liberar la tensión física y emocional mediante el movimiento

Como probablemente habrás notado, el cuerpo acumula tensión. Determinados movimientos pueden ayudar a liberarla y producir una sensación de alivio tanto físico como emocional. Incluso una actividad tan sencilla como caminar puede resultar útil.

Por ejemplo, si estás discutiendo con tu pareja y empiezas a sentir mucha ira, puedes optar por salir a caminar en lugar de involucrarte en una pelea a gritos. Caminar a paso ligero permite que la energía asociada al enfado vaya disminuyendo hasta que, poco a poco, recuperas la calma.

Al fin y al cabo, esa energía busca una vía de salida, ya sea gritando, golpeando una almohada o caminando. Las prácticas corporales ofrecen alternativas más saludables para procesar emociones difíciles y reducir la tensión acumulada.

Conciencia corporal para afrontar la ansiedad

Cuando sentimos ansiedad, solemos centrar la atención en un futuro amenazante o en situaciones desagradables. Las prácticas corporales ayudan a regresar al momento presente al dirigir la atención hacia las sensaciones físicas.

Este proceso recibe el nombre de conciencia corporal: consiste en percibir y reconocer las sensaciones del cuerpo sin perderse en los pensamientos. Al devolver la atención al presente, puede ayudar a interrumpir el ciclo de pensamientos ansiosos.

Ejercicio físico, estado de ánimo y estrés

El ejercicio físico también favorece la liberación de las llamadas “hormonas de la felicidad”: dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina. Estas sustancias pueden mejorar el estado de ánimo y ayudar a manejar el estrés.

Por eso, incluso una rutina sencilla de ejercicio por la mañana puede contribuir al bienestar emocional, la salud mental y la sensación de calma.

¿Para qué pueden servir las prácticas corporales?

Las prácticas corporales han demostrado ser útiles para trabajar diferentes aspectos del bienestar psicológico y emocional, entre ellos:

  • Manejar el estrés y la ansiedad.
  • Regular las emociones.
  • Desarrollar la autoconciencia y conectar con el mundo interior.
  • Superar traumas, experiencias negativas y situaciones de codependencia.
  • Mejorar la concentración.
  • Recuperarse del agotamiento emocional o físico y de la apatía.

Prácticas corporales incluidas en Mindspa

La mayoría de los cursos de Mindspa incluyen distintas prácticas corporales. Estas complementan los ejercicios teóricos y cognitivos, ayudan a sentirse mejor en el momento y permiten adquirir habilidades prácticas de autorregulación emocional.

Entre las herramientas que utilizamos se encuentran:

  • Neuróbica.
  • Ejercicios de respiración.
  • Rutinas para la ansiedad.
  • Embodiment.
  • EMDR.

En definitiva, las prácticas corporales son una herramienta valiosa para conectar con tu mundo interior y aprender a escuchar las señales del cuerpo. Lo más importante es que pueden ofrecer resultados perceptibles con rapidez y ayudarte a procesar experiencias traumáticas en menos tiempo.


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