
Muchas personas llegan a la edad adulta cargando con las expectativas de sus padres y, más adelante, se preocupan por no decepcionar a quienes les importan. Al final, terminan haciendo lo que los demás esperan de ellas, aunque no coincida con lo que realmente desean. Puede que todos las quieran por ello, pero hay una persona que no está satisfecha: ellas mismas.
Entonces, ¿cómo puedes descubrir lo que tú realmente quieres, y no lo que tu madre, tu pareja o tus amistades desean para ti? ¿Cómo puedes construir una vida que de verdad te haga feliz?
Descubrir lo que realmente quieres significa aprender a reconocer tus propias necesidades, intereses, deseos y motivaciones, diferenciándolos de las expectativas ajenas.
Cuando no estás en sintonía con tus deseos, puedes pasar por alto incluso las señales más evidentes. Para entender qué quieres de verdad, necesitas empezar a escuchar tu voz interior, comenzando por lo más básico.
Paso 1: Empieza por tus necesidades básicas
Comienza prestando atención a tus necesidades más sencillas. ¿Te apetece tomar otra cucharada de sopa o ya no quieres más? ¿Tienes sueño? Tal vez necesitas beber agua o ir al baño, pero sigues adelante e ignoras lo que te indica tu cuerpo.
Si te cuesta reconocer lo que quieres incluso a este nivel, empieza por aquí:
- Observa cuándo tienes hambre.
- No te obligues a comer algo que no te gusta.
- Ve al baño cuando lo necesites.
- Acuéstate cuando sientas sueño.
Una vez que te acostumbres a identificar y atender estas necesidades básicas, empieza a explorar tus intereses. ¿Sabes qué canciones te alegran el día? ¿Qué películas disfrutas de verdad?
No te preocupes si no encuentras respuestas inmediatas. Si comienzas a hacerte estas preguntas y muestras un interés genuino por tu propia vida, poco a poco experimentarás más emociones positivas en tu día a día.
Paso 2: Revisa tus viejos sueños
Piensa en aquello que querías hacer o probar en el pasado. Inténtalo de nuevo y observa cómo te hace sentir ahora.
Quizá siempre has querido probar un trozo de pastel de terciopelo rojo, pero tu madre te dijo que no era bueno para ti y nunca llegaste a hacerlo. ¡Dale una oportunidad! Puede que se convierta en tu postre favorito o quizá descubras que no te gusta. De cualquier manera, habrás aprendido algo sobre tus propios gustos.
Retomar un antiguo deseo no implica que todavía tenga que gustarte. Se trata de darte la oportunidad de comprobar por ti mismo qué disfrutas y qué no.
Paso 3: Encuentra inspiración en los demás
Reflexiona sobre aquello que admiras en la vida de otras personas. Puedes buscar ejemplos en Pinterest o en otras redes sociales, escuchar entrevistas o leer las historias de quienes te inspiran.
Si te fascinan las historias de Instagram de tu amiga Olivia sobre su vida en Brasil, presta atención: puede ser una señal. No significa necesariamente que tengas que mudarte a Brasil, pero hay algo en la vida de Olivia que está despertando tu interés. ¿Qué es exactamente?
Tal vez la respuesta no sea evidente al principio. Lo importante es observar qué llama tu atención y preguntarte qué aspecto de esa experiencia conecta con tus propios deseos.
Paso 4: Hazte las preguntas difíciles
Este paso puede ser el más complicado, pero también es uno de los más importantes. Para conocerte mejor, necesitas hacerte preguntas directas y escuchar tus respuestas sin intentar adaptarlas a las expectativas de los demás.
Preguntas para saber qué quieres en la vida
Pregúntate con sinceridad:
- ¿Qué suele captar mi atención?
- ¿Hacia qué me siento atraído?
- ¿Qué me motiva a actuar?
- ¿Qué me llena de alegría?
- ¿Qué quiero tener más en mi vida?
- ¿Qué quiero tener menos?
No necesitas responderlo todo de inmediato. El objetivo es empezar a reconocer patrones: aquello que despierta tu curiosidad, te mueve a actuar o aporta alegría a tu vida.
Paso 5: Convierte tus deseos en metas
Cuando tengas más claro lo que realmente quieres, anótalo. Identifica lo que más te importa y conviértelo en metas concretas y específicas. Después, divide cada meta en pequeños pasos que puedas ir completando.
Cómo pasar de un deseo a una meta concreta
Por ejemplo, Katie quiere estudiar en una universidad de París. Para lograrlo, primero necesita:
- Terminar la escuela.
- Elegir una universidad o un curso.
- Preparar su solicitud.
- Mejorar su francés.
- Encontrar un lugar donde vivir.
Así, Katie descompone su gran sueño de estudiar en París en pasos más pequeños y comienza a trabajar en cada uno de ellos.
¿Y sabes qué? ¡Katie lo consigue! Cuando sabes lo que quieres y estableces metas claras, resulta mucho más fácil avanzar hacia ellas.
Escuchar tus deseos para construir tu propia vida
Comprender tus verdaderos deseos es clave para acercarte a la vida con la que siempre has soñado. Empieza por escuchar tus necesidades básicas, explora tus intereses, revisa tus antiguos sueños, observa qué te inspira y hazte preguntas sinceras.
Saber qué quieres es un proceso de autoconocimiento. Cuando distingues tus deseos de las expectativas ajenas y los conviertes en pasos concretos, puedes empezar a construir una vida más alineada contigo.
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